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Historias inspiradoras

Historias inspiradoras

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Para toda la vida: Peter Perch

Con un pasado skater y grafitero, Peter Perch se preocupaba de hacer un arte que creía que los demás querían ver. Dibujar y pintar algo que le había obsesionado desde niño le llevó a encontrar un rumbo artístico nuevo que realmente causó sensación. Como parte del lanzamiento de la colaboración de Stanley y Peter Perch, invitamos al artista piscícola a compartir su pasión por la vida. Nos sentamos con Peter para hacerle algunas preguntas sobre su amor por los peces, la pesca y su arte. Stanley: ¿Puedes hablarnos un poco de ti y de tu arte? Peter Perch: Me llamo Peter Perch y hago arte piscícola. Pinto peces. Vivo los peces. Pesco peces. Soy ilustrador de peces, pesca y fauna salvaje. Vivo en los Países Bajos, pero trabajo en proyectos de todo el mundo. No soy el dibujante de peces de tu abuelo. No hago cuadros antiguos de truchas de estilo realista. Vengo del mundo del skate y el grafiti, y creo que también por eso mis diseños llaman la atención desde lejos. Stanley: ¿Qué hace de tu arte algo tan único y querido en todo el mundo?Peter Perch: En retrospectiva, ahora todo tiene sentido. Al principio de mi carrera, me preocupaba demasiado hacer un arte que creía que la gente quería ver. Cuando empecé a hacer el arte que yo quería ver, me di cuenta de que eso era lo que querían ver los demás. En realidad, no sigo las reglas tradicionales del arte piscícola. Me gusta mezclar las cosas. Uso diferentes técnicas. Meto bromas de pescadores que solo ellos entienden o simplemente me burlo de los peces, de los pescadores o de mí mismo. Stanley: ¿Cómo empezaste a interesarte por la pesca y cómo te convertiste en artista piscícola?Peter Perch: Cuando era niño, me pasaba los días paseando en bicicleta y buscando peces en los canales o en el río para pescarlos. Después los estudiaba. Supongo que lo de artista piscícola me viene desde muy joven. Es posible que la pesca sea una de las partes más importantes de mi proceso creativo. Solo después de capturar ciertas especies de peces, los entiendo realmente. Y solo entonces puedo ilustrarlos o pintarlos de verdad. Me paso horas y horas todos los días dibujando escamas. Para mí es una práctica de meditación. Simplemente me aparto y dibujo escamas, escamas y más escamas.Stanley: Sabemos que usas productos Stanley en tu vida diaria, cuando vas a pescar o trabajas en tu arte. ¿Qué es lo que más te gusta de esta colaboración con Stanley?Peter Perch: Todos los pescadores que conozco tienen un termo Stanley. Es el termo que llevaba tu abuelo cuando ibais a pescar. Estoy muy orgulloso de hacer esta colaboración con Stanley porque es un producto emblemático. Encaja muy bien con el arte piscícola. Stanley: Una última pregunta, Peter. ¿Qué te depara el futuro?Peter Perch: Tengo mucha curiosidad por saber lo que nos deparará el futuro, pero hay una cosa que tengo clara: habrá peces. Haz clic aquí para ver otras historias de Stanley.
Stanley Classic Legendary Bottle

Historias de los irrompibles: Las personas que definen #BuiltForLife

Desde que el inventor de botellas William Stanley introdujo el primer termo hermético —con aislamiento al vacío— totalmente de acero en 1913, el nombre Stanley se ha convertido en el aliado de confianza de generaciones. Ya sea el termo que le regalaron a tu abuelo por su 15 cumpleaños o la taza Trigger Action que compraste para un fin de semana largo de acampada, nuestros termos están hechos para durar toda la vida. Y cuando decimos #BuiltForLife, hablamos en serio: en nuestra sede tenemos un termo Stanley que fue atropellado por un camión hace décadas y aún se toma café en él. Ni un solo escape. Cuando llevas 100 años fabricando termos tan resistentes y queridos como los nuestros, escuchas historias fantásticas de cómo la gente utiliza nuestros productos. Es algo más que un viejo termo que tienes por ahí para darle un sorbo de vez en cuando, es una forma de vida. Y para las personas que atesoran con cariño nuestros termos, la esencia de #BuiltForLife es sinónimo de aventura, de diversión y de llevar las cosas al límite. Estas son las historias que definen #BuiltForLife, recopiladas a lo largo de los 100 años de historia de nuestros clientes. Esta es la historia de los irrompibles. A 4000 metros: café caliente en el pico Low, monte Kinabalu “Era la 1:30 de la madrugada. La temperatura había estado cercana a cero durante la mayor parte de la noche. Me puse la chaqueta y unos calzoncillos largos, me dirigí a la despensa del campamento con mi termo Stanley para acampada. Sinceramente, era la primera vez que lo utilizaba. Vacié unos cuantos sobrecitos de café y azúcar, añadí agua hirviendo, lo cerré bien, lo metí en mi bolso y me preparé para salir hacia la cumbre a las 2.30. Para cuando llegamos a la montaña, casi todo se había congelado. El agua tibia que traje en un termo aparte —que no era Stanley— se congeló a mitad de camino, así que dudaba de que mi termo Stanley lleno con el café caliente hubiera soportado las inclemencias de la montaña. Mi equipo llegó a la cumbre aproximadamente a las 6:00 de la mañana, momento en el que el sol casi había salido y rondaban las temperaturas bajo cero. Hicimos algunas fotos y finalmente saqué mi termo Stanley, compartí una taza con mi compañero y me atrevo a decir que el café aún estaba hirviendo. El café instantáneo nunca me había sabido tan bien como aquel que tomé tan cerca del cielo. Mi termo Stanley ha demostrado lo que vale, sin duda”. -Mohamad Adam Bin Mohamad Yakob Como un ave fénix que renace de las cenizas “Mi madre me compró un termo Stanley en 1979 cuando empecé a trabajar en el sector de la fontanería. Hace años, cuando trabajaba en Maryland, en el hotel en el que me alojaba hubo una insólita explosión de gas y quedó completamente calcinado. Yo no estaba allí en ese momento, pero mis cosas sí que estaban allí. Perdí todo lo que llevaba conmigo. Después de que extinguieran el incendio y retiraran los escombros, ¿qué fue lo único que quedó prácticamente intacto? Mi termo Stanley. He usado ese termo todos los días desde entonces. Ya no es verde y tiene bastantes abolladuras, pero todavía me mantiene el café caliente todo el día, todos los días. Lo uso en el trabajo y cuando me voy a cazar o pescar. Es muy raro que no lo lleve encima. ¡Empezó a trabajar conmigo y se jubilará conmigo!” -Greg Gillard Una caída de 500 metros “En 1978, trabajé en una mina subterránea. Mientras esperaba para bajar al nivel donde trabajaba, me tiraron el termo Stanley de la mano y cayó rodando. Pensé que lo había perdido, pero ese mismo día, al comprobar las bombas del sumidero, lo encontré flotando. Estaba abollado por la caída de 500 metros y le faltaba el vaso, pero por lo demás estaba intacto. ¡Hoy en día sigo usando el mismo termo!” -Monte L. De generación en generación “Cuando era niño, recuerdo con cariño que mi padre se levantaba temprano, mucho antes del amanecer. A veces me levantaba y veía un termo Stanley en la encimera junto a la enorme fiambrera de mi padre. Recuerdo que papá mencionó que solo había un termo que mereciera la pena llevar al bosque: un Stanley. Solía decir que no había nada peor que el café frío. Recuerdo haber pensado que un día sería mayor y con orgullo llevaría mi propio Stanley al bosque. Pronto crecí y fui a la universidad. En verano trabajaba en el bosque. Compré mi primer Stanley ese verano y con orgullo me lo llevé al bosque. Tener un Stanley era un signo de estatus. Ahora, 35 años después, mi hijo ha ido a la universidad y trabaja en la construcción en verano. Me levanto cada mañana a las 5:00, le preparo una fiambrera y le lleno su primer termo Stanley. Dice que es un termo increíble. También se lo lleva con orgullo al lugar de trabajo. Mi abuelo, mi padre, yo y ahora mi hijo hemos llevado con nosotros un termo Stanley. De generación en generación, los termos Stanley siguen siendo una institución familiar. Algún día, mis nietos también llevarán con ellos un termo Stanley”. -Dennis H. El distintivo de honor: un roce de bala “Mi termo Stanley Classic ha soportado 10 años de uso extremo en Estados Unidos, México, Centroamérica, Chile y Perú. Aunque ahora es oficialmente el termo más feo del planeta, funciona como el primer día. Su distintivo de honor es un roce de bala que recibió en una obra en Guatemala durante un intento de robo. Mi plan es que me entierren con mi Stanley”. -Dave Moreno Stanley contra un vehículo de 18 ruedas “Es una historia breve y bonita: A mi marido se le cayó el termo debajo del camión sin querer. Luego lo arrolló con las 18 ruedas, cargadas con 35 000 kilos. Cuando se dio cuenta de que había desaparecido, retrocedió para encontrarlo, y lo volvió a arrollar. Cuando salió del camión, recuperó el termo, ¡que solo tenía unos pequeños rasguños! Y se sirvió un humeante café caliente que llevaba ahí por lo menos 8 horas”. -Anónimo ¿Has vivido alguna experiencia que te haya cambiado la vida con tu termo Stanley de confianza? ¡Somos todo oídos! ¡Puedes etiquetarnos en tu plataforma de redes sociales favorita o simplemente enviarnos un correo electrónico a info@stanley-pmi.com! ACERCA DE STANLEY La marca Stanley posee una rica historia centenaria. En 1913, el visionario William Stanley Jr. fusionó el aislamiento al vacío con la robustez del acero para fabricar una botella transportable, cambiando para siempre la forma de consumir bebidas calientes. Fue así como nació el flamante termo de acero que se ha ganado nuestros corazones.