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Preguntas frecuentes
Sí, está diseñado precisamente para eso. La tapa encaja en la base del cuenco, así que puedes colocarla debajo en lugar de dejarla a un lado. Además, ayuda a mantener el cuenco estable sobre la superficie. De este modo, la tapa siempre está a mano y no tienes que preocuparte por dónde la has dejado.
Porque el agua en un cuenco normal alcanza la temperatura ambiente en una hora y, en un día caluroso, eso hace que tu perro beba menos. En cambio, un cuenco térmico para perros mantiene el agua fresca durante horas. También mantiene la comida húmeda más fresca en una habitación calurosa.
Por higiene, sí. El plástico se raya y los arañazos retienen bacterias y olores. El acero no se raya de la misma forma y no absorbe olores. Además, dura mucho más porque un perro no puede romperlo a mordiscos.
Sí. No hay nada en el diseño que sirva solo para perros.
Sí, y también para el agua o los premios. A diferencia del plástico, el acero inoxidable no retiene el olor de la comida húmeda, que suele ser el motivo por el que muchas personas acaban teniendo un cuenco distinto para cada uso.
Sí. La tapa se desmonta, por lo que ambas partes se limpian a fondo.
A diferencia de un cuenco de plástico, el acero no se astilla ni se rompe en trozos al morderlo. Antes de llegar a romperse, lo normal es que se abolle.
Sí. La tapa sella para el coche y la base se mantiene estable cuando apoyas el cuenco. Para eso está la tapa 2 en 1: protege el contenido durante el viaje y evita que el cuenco se deslice cuando llegas.